Cerrando el libro de la venganza

(Una reflexión sobre Lucas 4:14-30)

Por Brian Zahnd

Para proclamar el año del favor del SEÑOR, y el día de la venganza de nuestro Dios.

Así es como Jesús leyó Isaías 61:2 cuando regresó a Nazaret después de comenzar su ministerio. Jesús editó Isaías. Al leer este pasaje familiar de Isaías, ¡Jesús se detuvo a mitad de la oración y enrolló el libro! Sería como si alguien cantara el himno nacional (de los EEUU*) y terminara con, Sobre la tierra de los libres. Todo el mundo estaría esperando y el hogar de los valientes. Jesús no terminó la línea. Jesús omitió la parte sobre «el día de la venganza de nuestro Dios».

Al anunciar que el jubileo de la liberación, la amnistía y el perdón de Dios estaba llegando con lo que él estaba haciendo, Jesús omitió cualquier referencia a Dios exigiendo venganza sobre los enemigos de Israel. Al afirmar que la profecía de Isaías se había cumplido en su audiencia, Jesús está afirmando ser Jubileo en persona. Pero la sugerencia escandalosa es que este Jubileo será para todos… incluso para los enemigos de Israel.

Jesús eliminó la venganza al editar el texto, y esto nos da una clave de cómo Jesús leyó el Antiguo Testamento. Y para que no pensemos que la omisión de Jesús de «el día de la venganza» fue simplemente un descuido o algo sin sentido, considere lo que Jesús le dice a la multitud local en la sinagoga después de su lectura editada de Isaías. Jesús recuerda las historias de la viuda de Sarepta y Naamán el leproso, gentiles que en lugar de recibir venganza por parte de Dios, recibieron provisión y sanidad.

Jesús está anunciando la llegada del favor del Señor, pero está enfatizando que es para todos… ¡incluso para los sidonios y sirios, aún para los enemigos de Israel! ¡Jesús está dejando claro que al traer el Jubileo de Dios, lo está trayendo para todos!

¿Cómo se recibió este mensaje del favor inclusivo de Dios en Nazaret? No bien, para nada bien. Inicialmente, la ciudad natal de Jesús «hablaron bien de él y estaban asombrados por las palabras de gracia que salían de su boca». Pero tan pronto como Jesús dejó en claro que estaba cerrándole el libro a la venganza, que no apoyaría la idea de la retribución divina sobre sus enemigos, la multitud se volvió brutalmente contra Jesús. ¡Lo sacaron de la ciudad y trataron de tirarlo por un precipicio!

Hasta que seamos cautivados por la misericordia radical de Dios extendida a todos, nos aferraremos a los textos acerca de la venganza como textos preciados. Hacemos esto no por la noble causa de la justicia, sino por la rencorosa causa de la venganza. Con el incidente en la sinagoga de Nazaret aprendemos que Jesús ha cerrado el libro de la venganza.

La Palabra hecha carne nos impide escudriñar la Biblia para encontrar textos de venganza que arrojar sobre nuestros enemigos. Si tratamos de aferrarnos a una orden divina de venganza, Jesús pasa por entre nosotros y se va. Si nos aferramos a la venganza, perdemos a Jesús. Si no queremos que esto suceda, debemos aprender a tener misericordia de nuestros enemigos. Si nos comprometemos a amar a nuestros enemigos, Jesús permanecerá con nosotros y nos ayudará a aprender cómo hacerlo.

Jesús no vino a traer venganza, vino a cerrar el libro de la venganza. Jesús anunció las buenas nuevas del Jubileo de perdón, amnistía, liberación y restauración… pero no venganza. Jesús no bendice la venganza, bendice la misericordia y enseña que la misericordia que mostramos a nuestros enemigos es la misericordia que se nos mostrará. Dios no nos permite tener la esperanza de que el libro de la venganza divina se cierre para nosotros, pero que se deje abierto y se inflija por completo a otros. No es así como funciona en la economía de la gracia de Dios revelada por Jesús.

¿Significa esto que no hay juicio divino? Por supuesto que no. Ciertamente hay un juicio divino, pero es un juicio basado en el amor de Dios y su compromiso con la restauración. El juicio restaurativo de Dios no autoriza un anhelo de regocijo causado por la desdicha de los demás, de ver daño infligido a otros**. Jesús ha cerrado el libro sobre ese tipo de ansia de venganza.

Debemos resistir constantemente la tentación de ponernos en el papel de los que merecen misericordia, mientras que los que están fuera de nuestra tribu deben desempeñar el papel de los que merecen venganza. Jesús no tomará parte en ese repugnante tipo de tribalismo y triunfalismo. Al aferrarnos a nuestras ansias de venganza, perdemos a Jesús. Pero si podemos decirle Amén a Jesús cerrando el libro de la venganza, entonces Jesús permanecerá con nosotros para enseñarnos el camino más excelente del amor.

Tomado de: https://brianzahnd.com/2016/01/closing-the-book-on-vengeance/
 
 
* de los EEUU fue anexado por el traductor.
** La frase regocijo causado por la desdicha de los demás, de ver daño infligido a otros corresponde a la traducción de la palabra ‘schadenfreude´ tomada de: https://psicologiaymente.com/psicologia/schadenfreude

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