Let it be

Por Gregorio Restrepo 

Hoy, 23 de diciembre de 2020, a escasos meses de que se cumpla un año de la pandemia del Covid19 que ha cobrado la vida de más de 1,700,000 personas1 de manera directa (no se cuentan allí los suicidios que se presuponen como resultado de los estragos derivados por la pandemia), y maltratado otras tantas, seguimos buscando las formas de abordar esta prolongada agonía. Mucho se ha escrito por parte de teólogos y religiosos que tratan de encontrar acercamientos a partir de su fe,  tratando de darle sentido a la actual crisis.

En medio de tantas preguntas y de la incesante incertidumbre, algunos han sugerido que Dios está utilizando todo esto para evidenciar la maldad reinante en que vivimos los seres humanos y la forma en que hemos llevado al límite la creación. Como una especie de lección divina, así ven las cosas. Otros, movidos por la misericordia, han invitado a encontrar en Dios una presencia bondadosa que nos toma de la mano en medio de nuestras angustias, así como lo hizo Jesús al venir y compartir con nosotros el dolor, la injusticia y el sufrimiento.

Ayer, acosado por diversos problemas, aturdido y sin poder encontrar soluciones efectivas para tantas urgencias, opté por el silencio. Cerré los ojos y busqué aquietar mi mente por un instante. Tratando de hacerme a un momento de paz, se me vinieron a la mente las palabras de una canción: Let it be (Déjalo ser). De inmediato, entré a la red y busqué la historia detrás de la canción. Para mi sorpresa (y agrado), me entero que no existe una sola versión al respecto, sino varias. Específicamente, voy a mencionar dos. La primera y más popular, propone que la famosa expresión de la estrofa introductoria “When I find myself in times of trouble, Mother Mary comes to me, Speaking words of wisdom, Let it be” se refiere a María, la madre de Paul McCartney quien había muerto víctima de un cáncer cuando él tenía apenas 14 años (y no era todavía ningún Sir). En palabras del cantante: “Tuve un sueño en los años sesenta donde mi madre, que había muerto, vino a mí en un sueño y me tranquilizó, diciéndome: Todo va a estar bien. Solo déjalo ser…”2. La segunda explicación a la letra de esta canción parece mucho más aterrizada y menos romántica. En esta versión el ayudante de The Beatles, Malcolm Evans (Mel), explica que “Paul estaba meditando un día y vine a él en una visión, y yo estaba parado allí diciéndole «déjalo ser, déjalo estar… «”3. Según Evans, Paul le dijo: “Iba a ser el Hermano Malcolm, pero ¡Tuve que cambiarlo en caso de que la gente se llevara una idea equivocada!”

La expresión Let it be (Déjalo ser), nos remite en este tiempo de Adviento al corazón de la Virgen María. Una joven adolescente judía de la Palestina del siglo I que, lejos de la imagen popular actual de ella como reina del cielo y corredentora, es descrita por el relato de Lucas como una jovencita abrumada por las maravillosas vivencias que estaba atravesando. María no comprendía todo aquello que le era anunciado desde lo Alto. Como sierva del Señor, solo se dispuso a que Dios hiciera con ella como el ángel Gabriel le había anunciado (Lucas 1:38), y guardaba todas estas cosas en su corazón (Lucas 2:19).

A pocas horas de conmemorar el nacimiento de Jesucristo, la actitud de esta joven aldeana, llena de preguntas y asombro, nos muestra otro camino para seguir atravesando estos turbados y amargos días. El de la espera, la disposición y la humildad.

El bonus track de esta historia lo pone McCartney. Cuando se le pregunta si la famosa balada de los Beatles hace referencia a la Virgen María, suele responder que lo deja a la interpretación de los fans.5 Imposible no remitirse a las interpretaciones que a diario hacemos de las Escrituras.

Feliz Adviento y feliz Navidad.

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