Nuestra historia

Nuestra historia

Trabajando en una empresa en Medellín se conocieron Gregorio Restrepo, publicista, y Carolina Botero, administradora de negocios. La búsqueda por ahondar en los caminos de Dios los llevó, ya como matrimonio, a meterse de lleno en la práctica de una vida de fe cristiana. Tras haberse congregado y servido en una iglesia cristiana por varios años,  y después de que Gregorio se graduara como teólogo, con sus dos hijos Agustina y Cipriano a bordo, deciden comenzar una comunidad de fe abierta e incluyente. Así nace El Olivo comunidad de fe. Ubicados en antigua casa campesina de estilo colonial, hogar de la familia desde el 2010, el 21 de octubre de 2018, en medio de una gran emoción y una enorme gratitud, rodeados de amigos y familiares, se celebró la La LaLa primera reunión del Olivo. Desde entonces, la comunidad ha tenido el honor de ser acompañada y apoyada por amigos, teólogos protestantes, católicos y de otras denominaciones. Niños, adultos mayores, jóvenes y personas en general se han ido acercando desde diferentes orillas. Todos han aportado para que el Olivo abra sus puertas a una apuesta por una experiencia de fe vivificante. El Olivo procura el crecimiento de los individuos, las familias y la congregación. Se crece en lo particular sirviendo en lo colectivo, siendo esta una comunidad ‘samaritana’, que busca profundizar en la experiencia de acercarse a Dios, teniendo como referente y guía a Jesús, acompañando al necesitado y abriendo sus puertas sin importar el contexto religioso, social, económico, cultural, sexual o político de quienes se acercan. Esta historia va en desarrollo y se sigue tejiendo día a día.